sábado, 23 de diciembre de 2006

ESCARMIENTO

ESCARMIENTO
El niño –de unos ocho años- llegó llorando del colegio.
-¡Mamá –gritó desde la puerta- mamá, en el colegio me han dicho que soy un hijo de la guayaba, mamá...!
-¿Qué cosa? -preguntó la madre, con una leve esperanza de haber oído mal.
-¡Que soy un hijo de la guayaba, mamá... pero no me dijeron guayaba sino otra cosa que no te la repito porque después me rompes el hocico, igual que el otro día, mamá...!
La mujer se puso dramáticamente seria.
-Ven acá –reclamó al niño- y explícame... ¿Esto te lo gritaron varios de tus amiguitos o te lo dijo uno solo de ellos...? Mejor dicho, ¿Sabes quién te llamó hijo de... bueno, lo que te dijo...?

-¡Sí, mamá –clamó la criatura- fue Kike Pujarete, que su papá es presidente de la Liga Matrimonial y que siempre me anda cantando “¡Tuta tuta tuta tuta... hijo de la guaya...!” ¡Sólo que no dice guayaba sino otra cosa, mamá...!
La mujer suspiró a fondo, con una especie de ira contenida. Luego despachó al muchacho.
-Anda a jugar, nomás, hijito, que yo me encargaré de Kike Pujarete para que no vuelva a molestarte nunca más... anda, anda, que voy a llamar por teléfono...
Se quedó a solas y, efectivamente, después de consultar una libreta roja que guardaba en el ropero, marcó un número pidió que la comunicaran con el presidente de la Liga Matrimonial, de parte de “Madame Georgette”. A los pocos segundos, con la voz nerviosa y las palabras paroxisticamente enlazadas unas con otras, el doctor Pujarete se puso al aparato y habló:
-¡¿Georgette...?! ¡Pero, hija, cómo me llamas a la oficina... y, más con ese nombre, que lo conoce medio mundo...?! ¡Tú comprenderás que...! ¿Me llamas por lo del cheque...? Bueno, yo te dije que recién lo presentaras el próximo lunes y...!
-¡No –lo interrumpió “Madame” –por el cheque sin fondos no te llamo ahora, ni por las botellas que no pagaste el viernes en mi casa, ni por el escándalo que hiciste por querer bailar un tango en calzoncillos, sino porque tu hijo Kike le ha estado mentando la madre al mío en el colegio... y eso no lo permito... De manera que te he llamado para que reprendas a ese niño... porque, de lo contrario, mañana voy a tu casa y yo mismo lo agarro a cachetadas... ¿Comprendiste?
-¡Si, si, Georgette- se atragantó angustiosamente el presidente de la Liga Matrimonial, prometiendo que aquello no se repetiría y que esa misma tarde tomaría cartas en el asunto.
Apenas cortó, el señor Pujarete salió de la oficina, se dirigió a su casa, buscó a Kike, le preguntó si, en efecto, había estado molestando al hijo Madame Georgette, y, ante la respuesta afirmativa, le encajó cuatro sonoras cachetadas, al mismo tiempo que le daba una severísima reprimenda.
-Toma –le dijo- para que aprendas que a las personas mayores se les respeta y que nadie tiene el derecho de insultar en esa forma a una dama. ¡Ahora, fuera de aquí, so pedazo de estúpido.
Y, ya más tranquilo, con la conciencia de haber cumplido su deber, el señor Pujarete, presidente de la Liga Matrimonial, volvió nuevamente a su oficina donde, poco a poco, empezó a recobrar los colores que había perdido cuando lo llamó Madame Georgette.
Publicado por nostambulo @ 21:21 | 0 Comentarios | Enviar

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