Hacia el crecimiento pro-pobre
(PERÚ)
La discusión acerca del crecimiento económico de los últimos años y su escaso impacto en el aumento del empleo y la reducción de la pobreza ha venido tomando una importancia creciente. Para algunos, este tema carece de importancia porque, en algún momento, el crecimiento económico producirá el esperado “chorreo” hacia los sectores más desfavorecidos, lo que solucionará el problema.
Pero este enfoque viene perdiendo la batalla en América Latina y se vienen perfilando diversas alternativas de política económica. Una de ellas es la propuesta llamada “Crecimiento pro-pobre” (CPP). Dicen los economistas Pedro Francke y Javier Iguiñiz: “El CPP implica que los sectores pobres crezcan más rápidamente que el resto de la sociedad y que su crecimiento permita encarar con seriedad el reto de reducir la pobreza y la pobreza extrema a la mitad de los niveles de 1990 en el 2015” (*).
En otras palabras, hay que crecer y a la vez redistribuir hacia los sectores más pobres para que crezcan más rápido que el resto. Los autores nos dicen que en los últimos 30 años, las políticas económicas de uno u otro signo no han desembocado en la disminución de la pobreza.
Para los autores, la economía peruana está compuesta por tres grandes tipos de actividad empresarial, según la productividad registrada. El primer tipo está caracterizado por su alto valor agregado por trabajador, ubicado principal aunque no exclusivamente en el sector minero, telecomunicaciones y eléctrico y generalmente se orienta al mercado externo. Pero emplea a muy pocos trabajadores (Sector I del gráfico, a la izquierda).
El segundo está dominado por la industria manufacturera, el turismo y la agro-exportación, y se caracteriza porque tiene un valor agregado menor que el Sector I, pero ocupa más mano de obra. Se ubica mayormente en Lima y en menor medida en otras ciudades importantes (Sector II del Gráfico).
El tercero consta de una suma de pequeñas unidades productivas del campo y la ciudad, principalmente en el agro, el comercio minorista y servicios personales. Tiene un muy bajo valor agregado y es allí donde se ubica la mayoría de los peruanos. Este Sector III constituye la larga “cola” a la derecha del gráfico. Nótese como el salario percibido disminuye de izquierda a derecha, a medida que pasamos del Sector I al Sector III.
Los autores dicen que para reducir la pobreza del Sector III a la mayor velocidad posible se necesita una combinación de políticas que eleven su productividad. A ello deben contribuir el Sector I y el Sector II, aparte de su propio crecimiento. Queda claro es que el “libre mercado” no puede resolver el problema del Sector III solo con el crecimiento económico, pues éste beneficia, principalmente, al Sector I.
El CPP en el Perú, entonces, es definido como aquel que aporta mayor eficacia al objetivo de crecimiento del Sector III. En el libro se plantean las estrategias de cambio estructural necesarias para llevar a cabo el CPP, a la vez que se analiza su viabilidad política, presentándose el CPP en tres regiones: Cusco, Lambayeque y Cajamarca.
Humberto Campodónico