jueves, 17 de noviembre de 2005

DE CUMBRES Y ANTICUMBRES

DE CUMBRES Y ANTICUMBRES

guillermo giacosa

Quizá Bush logre lo que no lograron tantos y tantos idealistas de esta parte del continente: unir a los latinoamericanos en una empresa común con la integración como objetivo sustancial para avanzar en un proyecto de desarrollo con justicia social. Quienes repudiaron en Argentina y luego en Brasil la presencia del mandatario estadounidense no son los clásicos militantes de la izquierda de los años setenta. Hoy el espectro es mucho más amplio y esta amplitud, que comporta una lectura distinta del mundo que habitamos por parte de un segmento amplio de la población latinoamericana, puede significar un nuevo punto de partida para nuestras sociedades.

No porque exista un proyecto definido, esa criatura aún no ha sido parida, simplemente porque al menos hemos identificado aquello que no queremos. Y aquello que no queremos es sujeción a un poder imperial, imposición de recetas económicas cuyos resultados están a la vista e integraciones forzadas y contrarias a los intereses del conjunto de la población. En suma rechazamos ser objetos de la historia y pretendemos constituirnos en sujetos de la misma Bush, cuyos errores y apresuramientos han permitido denudar la naturaleza del imperialismo estadounidense, ha obrado en esta ocasión como factor de integración no explícito entre los actores sociales de América Latina. El presidente anfitrión, Néstor Kirchner, en la inauguración fue clarísimo al juzgar el rol nefasto del FMI y los absurdos del Consenso de Washington a los que responsabilizó, junto a los sectores nacionales que siguieron sus consejos, del drama que viven hoy los países de la región y muy especialmente su propia patria: Argentina. La de Kirchner no fue una clásica alocución diplomática en procura de suavizar la realidad como se suele hacer en la mayoría de las reuniones internacionales. Sus críticas fueron muy severas y dejó claramente establecido que ninguna integración resultará positiva si no se tienen en cuenta las diferencias entre las partes intervinientes. Como dijo un periodista argentino: “Dicho en criollo: ningún poderoso puede hacer intercambios con un débil fingiendo que son iguales”. En esa misma postura se ubicaron Lula y Chávez, mientras que el mexicano Vicente Fox, remedando al famoso perro de la RCAVictor, repitió la voz del amo y seguramente por ello deberá rendir cuentas ante su pueblo que, mayoritariamente, discrepa de esta posición. Casi en simultáneo con la Cumbre de las Américas se desarrolló la Cumbre de los Pueblos y en ella el premio Nóbel Adolfo Pérez Esquivel, una de sus cabezas visibles e importantes, la definió como “un espacio de reflexión y propuestas de construcción y unidad continental, en defensa del derecho de los pueblos a su soberanía, identidad cultural y autodeterminación, que promueve la necesidad de cambios estructurales y sociales, basados en la diversidad cultural y la unidad de los pueblos a nivel continental así como también en el rechazo a las dominaciones”. La violencia estuvo en minoría ya que tan pronto ocurrían estos actos la mayoría de los manifestantes expresaba su repudio a los mismos y abandonaba los sitios donde ocurrían. Estas movilizaciones masivas, sin otra finalidad que repudiar políticas que la población considera lesivas para sus intereses, indica que hemos llegado, al menos en algunos países, a un punto a partir del cual deberán surgir, necesariamente, nuevas propuestas para organizar a la sociedad.
Publicado por nostambulo @ 1:00 | 0 Comentarios | Enviar

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