jueves, 17 de noviembre de 2005

GUANTANAMO: ANTESALA DEL INFIERNO

GUANTANAMO: ANTESALA DEL INFIERNO
guillermo giacosa


Transcribo textualmente un cable de Prensa Latina que no halló la difusión merecida en la gran prensa. Imagino que si esos hechos hubiesen ocurrido en algunos de los países demonizados por la Casa Blanca, hoy no hablaríamos de otra cosa. El cable es el siguiente: “Militares estadounidenses utilizan tratos brutales contra presos en huelga de hambre en la prisión en Guantánamo, denunció el Centro para los Derechos Constitucionales (CCR).



Un comunicado de la entidad cita apuntes de la abogada Julia Tarver, quien visitó recientemente el campo de concentración que mantiene el Pentágono en la zona ocupada en el este de Cuba. Tarver asiste legalmente a los detenidos Yusef Al Shehri, Abduhl-Rahman Shalabi y Majid Al Joudi, quienes forman parte de un grupo de prisioneros de guerra en ayuno, en reclamo de un mejor trato.
En la cárcel hay cerca de 500 detenidos, 200 de los cuales participaron en el paro que se inicio en los primeros días de agosto y prosigue por cerca de 24 personas.
Siete reos son alimentados a la fuerza utilizando tubos e intravenosas.
El comunicado del CCR plantea que "largos tubos, del grosor de un dedo, eran considerados por los detenidos como objetos de tortura. Los introducían a la fuerza en la nariz de los detenidos hasta su estómago. No se brindaba ninguna anestesia, ni calmantes".
Precisan las notas de Tarver que delante de los médicos del enclave, entre estos el jefe del hospital para los detenidos, los guardias tomaban los tubos de un detenido, y sin ningún tipo de higiene, los reintroducían en la nariz de otro detenido".
"Cuando estos tubos eran reintroducidos, los detenidos podían ver residuos de sangre y de bilis de los otros detenidos en los tubos", agregó.
"Nunca habíamos imaginado que veríamos el día en el que este tipo de tratamiento tuviera lugar en un establecimiento administrado por el gobierno de Estados Unidos", denunció la abogada citada por el CCR.
Recientemente, el letrado John Chandler sostuvo ante el Tribunal Federal del Distrito de Columbia que su cliente Mohamed Bawizar, de 25 años, en huelga de hambre desde el 8 de agosto, estaba dispuesto a morir.
Bawizar, bajó de 59 a 48 kilogramos por el ayuno, "me rogó que viniera ante este Tribunal y pidiera una orden que impida que el gobierno siga alimentándolo, porque quiere morir".
Según el abogado, el detenido es mantenido encadenado de las muñecas y los tobillos a una silla de ruedas, para alimentarlo por un tubo en la nariz de manera forzosa.
Tras las quejas de los juristas en esa oportunidad, la jueza federal Gladys Kessler indicó que son "extremadamente inquietantes" las denuncias sobre el maltrato que sufren algunos de los prisioneros.
Hace pocas semanas, el Senado norteamericano aprobó una iniciativa, 90 votos a favor y nueve en contra, que exige el respeto hacia los condenados y contra a aplicación de la tortura.
"Muchos de los cautivos están más allá de la desesperación, están dispuestos a morir", subrayó Tarver.
En opinión de la jueza Kessler, a la que acudieron los letrados hace una semana, desde el punto de vista de las relaciones públicas sería un desastre para Estados Unidos que alguien muriera en esas condiciones en Guantánamo.
La funcionaria alertó que las denuncias son graves acerca de un tratamiento abusivo y extremadamente inapropiado, causa de un deterioro innecesario en la salud física y mental de los prisioneros”.
Publicado por nostambulo @ 0:56 | 0 Comentarios | Enviar

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